sábado, 2 de octubre de 2010

II. LA PREHISTORIA. Los primeros asentamientos humanos

EL PALEOLÍTICO

Las primeras referencias que tenemos del hombre en Andalucía datan de un período cronológico que oscila entre el 30.00 y el 10.000 a.c., es el periodo que conocemos como Paleolítico Superior. Este amplio contexto, coincide con las glaciaciones, y en concreto con la última, para dar paso a una fase interglaciar, en el que aún nos encontramos.

En lo que respecta a nuestro entorno mas inmediato, es decir a los Alcores, pocos son los restos de este periodo; podemos destacar los yacimientos de la Víbora y del Aventurado en Carmona como los mas cercanos.
No obstante, es conveniente que conozcamos cómo se desenvolvía éstos primeros grupos humanos.

Los primeros agrupamientos eran en hordas de unas cien personas, aunque repartidas en grupos pequeños, dado que un sistema de vida depredador no permitía grandes concentraciones humanas en el mismo lugar. Eran nómadas, pero con una actividad circunscrita a determinados lugares; vivían en cuevas y cabañas al aire libre, en los "santuarios" realizaban rituales mágicos-religiosos, pasa de esta manera propiciar la caza y la procreación de las especies, entre ellas la humana.
Es, en definitiva, el Paleolítico un periodo en el cual la vida humana está totalmente condicionada por el medio.

El medio biogeografico que encontramos en los Alcores era muy distinto al actual. La Vega era una zona pantanosa e inhóspita, en la que la vida resultaría completamente imposible, de ahí que los yacimientos encontrados en Carmona estén de cara a terrazas fluviales y no de cara a la Vega como sucederá con posterioridad en el neolítico-eneolítico donde las condiciones climáticas y ambientales cambiarán sustancialmente y a parámetros muy similares a los actuales.

Por el contrario, el Alcor estaría poblado por un monte claro y frondoso compuesto por especies tales como la encina, el pino y arbustos de menor porte, idóneas para dar arbigo y refugio a una gran multitud de especies animales.

EL NEOLÍTICO

Este nuevo periodo denominado Neolítico oscila entre el 4.000 y el 2.000 a.c., en la Península Ibérica, con un grado de desarrollo muy dispar. Así tenemos a pueblos en el Norte que no salen del paleolítico hasta aquellos pueblos, en la costa Levantina y Andalucía, muy influenciados por las primeras culturas de los metales que desarrollarán una cultura neolítica-metalística conocida como eneolítico. Esto se produce a finales del Neolítico en torno a II milenio a.c., para dar paso a un nuevo periodo: el bronce.

Una de las características esenciales que podemos destacar de este periodo es el clima. Este evoluciona y se sitúa en términos similares al actual, lo que provoca el calentamiento de la atmósfera y como consecuencia una mayor degradación del medio físico existente hasta el momento, al ser las precipitaciones menos abundantes y producirse un proceso de desertización.

El nuevo modo de vida que se va produciendo paulatinamente (agricultura y ganadería), hará que el hombre vaya sedentarizándose, al tener que roturar pequeños lotes de tierras, domesticar animales, fabricar recipientes cerámicos, etc.
La sedentarización permite a la arqueología una mayor localización de asentamientos y por lo tanto de vestigios que nos permiten estudiar el "modus vivendi" de los primeros pobladores.

En lo que respecta alos Alcores, tierra rica en yacimientos, y en un plano más concreto a nuestro pueblo, El Viso del Alcor, existen yacimientos que denotan la presencia de grupos humanos en la zona. Los yacimientos de éste periodo cronológicolocalizados en nuestro término o en sus cercanías son:


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Asentamiento de la Alunada. Clicka la imagen para ampliar
La Alunada
Este yacimiento está situado en la pendiente del Alcor, mirando hacia la Vega. En la misma pendiente encontramos fragmentos de piedras de molino de mano cuyo material es granítico, útiles y restos de talla de siles pulimentados, restos de adobe con huellas de haber estado mezclado con cañas y restos cerámicos toscos. De entre lo hallado por Fernando Amores, autor de la última cata arqueológica de la zona, podemos destacar vasos globulares, platos, diversas tipologías de cuencos, percutores, un hacha pulimentada y lascas. Todo esto es muestra inequívoca de que en este lugar hubo un asentamiento humano, teniendo en cuenta la proximidad de un arroyo o remanente de agua.
En la parte alta del Alcor, se encuentran también gran cantidad de restos de una industria de sílex, que podemos relacionar con el poblado ubicado en la ladera.


El Cortijo del Moscoso
Se trata de un pequeño núcleo situado en una pendiente junto a un arroyo, el del Moscoso. No se encuentra en él restos de construcciones tal vez por haber desaparecido todo tipo de vestigio. De entre los restos encontrados podemos destacar fragmentos de molinos naviformes normalmente de granito, tallas de sílex y cuarcitas, útiles de piedra pulimentada y abundante cerámica; destacando la campaniforme, pero con la característica de tener un aspecto tosco.
También podemos destacar piezas pertenecientes a hoces. Todo esto nos hace que podamos encuadrar el yacimiento en el eneolítico pleno (Campaniforme), encontrando además influencias alárgicas que prolongarán el yacimiento hasta mediados del II milenio a.c.


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Cortijo del Alcaudete. Clicka la imagen para ampliar
El Alcaudete
Este yacimiento podemos situarlo en la perpendicular que forman la carretera comarcal Viso a Carmona y el camino del cortijo del Alcaudete.
El núcleo se haya junto al cauce del antiguo arroyo, sobre una loma y de espaldas a la Vega.
Los restos encontrados son numerosos tanto en el lugar del hábitat como en el lecho del arroyo. Abunda la cerámica a mano al igual que en los casos anteriores, útiles líticos y pulimentados, fragmentos de molino de mano. En el lecho del arroyo, hoy seco, abundan restos de tallas (lascas, mocrorraspadores, láminas, etc). Cronológicamente podemos situarlo en el eneolítico precampaniforme.


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Molino del Alcaudete. Clicka la imagen para ampliar

Santa Lucía (La Santa)
Este yacimiento situado en la zona de Mairena pero muy próximo a El Viso del Alcor, merece ser mencionado al igual que el del Alcaudete además de por su importancia por su posterior vinculación.
Candau y Pizarro a finales del siglo XIX, nos habla de las cuevas de Santa Lucía: "... al oriente de Mairena... se levanta una pequeña cortina formada por la roca arenisca del Alcor, en la cual hallanse excavadas cinco grutas no muy grandes, que hasta hace poco han de considerarse necesariamente, por sus caracteres, que fueron practicadas por los hombres primitivos. Construidas en un sitio perfectamente abrigado en medio de aquellas feraces colinas, no les faltaba agua abundante, que siempre se señala en las proximidades de toda estación prehistórica".
Por su parte Cañal sostiene la hipótesis de que la "piedra del gallo" era un menhir, es decir, una piedra que demarcaría territorio o serviría para fijar un alma errante, "hipótesis a la cueal da fuerza el hecho de haberse recogido a su alrededor objetos de silex". Hemos de tener muy en cuenta que cuando Cañal formula su hipótesis, a finales del siglo XIX, la piedra estaba en el Alcor, sirviendo de mojón natural para delimitar los términos de El Viso y Mairena.
Fernando Amores, por su parte, ha hallado sobre el Alcor numerosos restos de talla de sílex, lo que concuerda con la afirmación que hacía Cañal.

Para concluir podemos decir que los yacimientos antes mencionados se refieren a lugares de hábitat de pequeñas comunidades asentadas en las proximidades de la Vega, que vivían de la caza, según se deduce de los muchos restos de silex en ellos hallados pero que practicaban una agricultura rudimentaria, es el caso de los molinos de mano, los restos de hoces, cerámica hecha a mano, etc., estaríamos pues ante una fase de transición o de adaptación a un nuevo estadio cultural.

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